El término zonas azules se refiere a regiones del mundo donde se ha observado una alta concentración de personas que viven más de 100 años, conocidas como centenarios, y que gozan de una buena salud y calidad de vida.
Estas zonas, como Okinawa en Japón, Cerdeña en Italia, Icaria en Grecia, Nicoya en Costa Rica y Loma Linda en California, se han convertido en sinónimo de longevidad saludable.
Es relevante para las personas mayores porque estas zonas comparten una serie de factores que contribuyen al buen envejecer, como la actividad física constante, una alimentación basada en vegetales y legumbres, y un fuerte sentido de pertenencia y espiritualidad.
Un ejemplo práctico es la forma en que las personas en estas zonas integran la actividad física en su vida cotidiana, como caminar o trabajar la tierra, lo que les ayuda a mantenerse activas y saludables.
Es importante tener en cuenta que el concepto de zonas azules no es un modelo que se pueda exportar o replicar fácilmente, ya que depende de factores socioculturales y estructurales únicos.
Por lo tanto, es fundamental abordar los problemas estructurales que afectan a las personas mayores, como la falta de acceso a cuidados continuados y personalizados, y la infrautilización de la telemedicina.
En resumen, para envejecer bien, es necesario construir un sistema que priorice la calidad de vida de las personas mayores, con decisiones colectivas, diseño inclusivo y planificación de servicios.
Asociación de Jubilados. Fuente: Juan Carlos Alcaide



