La artrosis es una enfermedad articular que provoca inflamación crónica en las articulaciones, lo que puede generar dolor, rigidez e hinchazón en las articulaciones y tejidos periarticulares.
Esto puede limitar la movilidad y la capacidad para realizar tareas cotidianas.
Es relevante para las personas mayores porque, según el Barómetro del dolor crónico asociado a la artrosis, el 53,5% de las personas entre 55 y 75 años padecen esta enfermedad, lo que puede afectar significativamente su calidad de vida y autonomía.
Además, el dolor crónico asociado a la artrosis puede tener un impacto emocional y funcional severo, lo que puede llevar a trastornos del sueño y otros problemas de salud.
Un ejemplo práctico de cómo se aplica la artrosis en la vida cotidiana es cuando una persona mayor tiene dificultades para levantarse de la cama o de una silla, vestirse o desvestirse, o realizar actividades básicas como ducharse o bañarse debido al dolor y la rigidez en las articulaciones.
Esto puede limitar su capacidad para realizar tareas cotidianas y afectar su independencia.
Es importante que las personas mayores estén informadas sobre la artrosis y sus síntomas, y que busquen atención médica si experimentan dolor o rigidez en las articulaciones.
También es fundamental mantener un estilo de vida activo y saludable, con una dieta equilibrada y ejercicio regular, para ayudar a prevenir o gestionar la artrosis.
Consulta la fuente oficial para más información.
Asociación de Jubilados.
Fuente: Fundación Grünenthal.



