La longevidad se refiere a la capacidad de vivir durante mucho tiempo, alcanzando edades avanzadas con una buena calidad de vida.
En el contexto de las personas mayores, la longevidad es relevante porque afecta directamente su bienestar y su capacidad para mantenerse activas y saludables.
Un ejemplo práctico de cómo se aplica la longevidad en la vida cotidiana es a través de las actividades en residencias, donde se fomenta la participación en talleres, terapia ocupacional y fisioterapia para mantener la lucidez, la capacidad de atención y la memoria funcional.
Es importante destacar que, según un informe de la Asociación de Empresas de Servicios para la Dependencia (AESTE), el 41% de las personas centenarias en residencias mantienen un funcionamiento cognitivo normal o tienen deterioro cognitivo leve, lo que muestra que la longevidad no tiene que estar asociada a la fragilidad y la dependencia absoluta.
En este sentido, es fundamental reconocer la labor de los profesionales del sector y seguir cuidando con sensibilidad, responsabilidad, conocimiento y visión de futuro. La longevidad debe percibirse como una oportunidad social para repensar los modelos de cuidados y reforzar la atención personalizada. Para más información, consulta la fuente oficial.
En resumen, la longevidad es un concepto que se refiere a la capacidad de vivir durante mucho tiempo con una buena calidad de vida, y es fundamental para el bienestar de las personas mayores.
Es importante fomentar la participación en actividades que promuevan la lucidez, la capacidad de atención y la memoria funcional, y reconocer la labor de los profesionales del sector. Asociación de Jubilados. Fuente: Asociación de Empresas de Servicios para la Dependencia (AESTE).



